Toda la creación de imágenes se basa en nuestra capacidad de ver algo como otra cosa. Como dice Shakespeare en Antonio y Cleopatra: 

A veces vemos una nube en forma de dragón, 

otras, un humo que parece un león o un oso. 

Lo podemos ver en el cielo, o como sugirió Leonardo, en las "paredes salpicadas con distintas manchas, o con una mezcla de diferentes tipos de piedras". Con la imaginación que tendría, seguro que lograría ver "paisajes adornados con montañas, ríos, rocas, árboles, llanuras, amplios valles y varios tipos de colinas", distinguiendo "combates diversos y siluetas en veloz movimientos, con extrañas expresiones faciales y extravagantes atuendos y un sinfín de número de cosas".