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Bodegón

Encaje, sombras y detalles

En esta primera evaluación, lo que te voy a exigir es que domines las tres fases principales para representar fielmente cualquier imagen.

Estas fases son:

-Dominio del encaje, que permite proporcionar figuras.

-Identificación de las sombras, que generan volumen.

-Generación de texturas para darle un mayor realismo.

 

En el ejemplo se ve claramente que el alumno cumplió con lo que se le pidió.

El dibujo es de Luis M. Torres (2020).

Un poco de historia

De la Antigüedad al siglo XVII

 

Actualmente se entiende por bodegón cualquier pintura de objetos inanimados: flores, frutas, objetos, animales muertos... etc. Pero a lo largo de la historia la pintura de bodegón ha tenido múltiples formas, significados y objetivos.
 

Durante la Antigüedad Clásica encontramos en las tumbas ejemplos que ya representaban el alimento material que servía también para alimentar el alma de los difuntos en su viaje al más allá.

 

Pero si algo cabe destacar de la Antigua Grecia son las ofrendas que se les hacía a los visitantes cuando se les recibía en el hogar, decorando los recibidores con las imágenes de esas ofrendas.

Una de las más famosas relaciones de la pintura de alimentos nos ha llegado a través del escritor romano Plinio el Viejo, que narra la anécdota de la disputa entre los pintores Zeuxis y Parrasio. Ambos competían por representar fielmente la realidad, y Zeuxis pintó unas uvas tan reales que unos pájaros acudieron a ellas engañados, mientras que Parrasio pintó una tela que Zeuxis quiso apartar para ver el cuadro. Sintiéndose engañado él más que las propias aves, concedió la palma de la victoria a Parrasio.

Otras referencias (también rescatadas de la Historia Natural de Plinio el Viejo), nos hablan de la existencia de un pintor griego llamado Piraikos, el más famoso “pintor de cosas bajas” de su tiempo, especializado en pintar interiores de barberías, tiendas, zapaterías y puestos de comida, entre otras escenas cotidianas.

 

También nos ha llegado constancia de la representación de objetos cotidianos como parte de la decoración de las escenas teatrales. En cuanto a los ejemplos visuales, cabrían destacar los restos de pinturas al fresco que se han conservado en las ruinas de Pompeya y Herculano, con representaciones realistas de vasijas y jarrones atestadas de frutas, o los múltiples mosaicos en los que se pueden apreciar, de forma individualizada, alimentos de todo tipo como carnes, pescados, mariscos, setas e incluso floreros con extraordinaria veracidad.

Más adelante, durante la Edad Media, las representaciones de alimentos se integran en obras de temática religiosa, incorporándose a la narrativa de las escenas que se representan en los grandes ciclos del Antiguo y Nuevo Testamento.

 

Una nueva mirada cristiana gobierna en esta etapa la vida de las naciones europeas, para quienes la naturaleza es obra de Dios, y como tal, es digna de ser admirada. Los seres inanimados como libros, candelabros o muebles adquieren un protagonismo inédito tanto por su simbolismo como por su detallada representación.

Los modelos evolucionan a lo largo de toda la Edad Media hacia una pintura más naturalista y de mayor riqueza en el detalle. Determinados pasajes bíblicos permitirán a los artistas recrearse en la disposición de alimentos y recipientes.

 

Así, encontramos ejemplos como la Anunciación de la Virgen, asunto en el cual se hace habitual la presencia de un jarrón de azucenas como símbolo de pureza en el primer plano.

 

Un ejemplo de ello se encuentra en la Capilla Scrovegni del autor Giotto, en Padua. En las Bodas de Caná los alimentos se disponen sobre el mantel y las vasijas de vino se adelantan a las figuras, y en la Anunciación a Santa Ana el mobiliario doméstico se describe al detalle y se suma a la narrativa de la escena.

 

La principal novedad en estas obras es la independencia y protagonismo que cobran los objetos dentro de la composición, a los que el pintor les otorga un espacio del que son dueños por sí mismos sin dependencia del asunto principal de la escena, llegando incluso a incorporarse al primer plano.

 

Será pues durante el Renacimiento cuando se empiezan a definir las características del género del bodegón. El principal hecho es el descubrimiento de las pinturas al fresco que decoraban las paredes de la Domus Aurea mandada construir por Nerón durante el primer siglo de nuestra era.

 

Sus ruinas, sepultas en unas grutas bajo las termas de Trajano, conservaban multitud de pinturas que inspiraron a los artistas del pleno Renacimiento, sobre todo en cuanto a transposición de motivos decorativos a los que denominarían grutescos.

 

Estos modelos de decoración, compuestos por jarrones, armas, máscaras, flores, animales fantásticos, frutas, etc., se propagarían por toda Europa, partiendo de su utilización en las estancias vaticanas por parte de Rafael y Giovanni da Udine, y a través de posteriores copias y estampas.

 

A finales del siglo XVI se aunaban el interés por el naturalismo científico con un inusitado ánimo por el coleccionismo de obras de arte, lo cual desembocaría en una creciente demanda de pintores de bodegones.

 

Del mismo modo se debe tener en cuenta el crecimiento de una disciplina como la jardinería, tan útil y demandada para la decoración y diseño de las villas italianas. 

 

Influyeron también otros factores como el cultivo de flores ornamentales y la importación de especies exóticas traídas del Nuevo Mundo, que incidirían en el gusto del público que se vería interesado por las pinturas de flores.

 

A finales del siglo XVI en los Países Bajos, una corriente derivada de las composiciones de Brueghel, representa escenas de cocina con alimentos a punto de ser cocinados por cocineras nórdica. Artistas como Aersten o Beuckelaer se recrean en los detalles de los animales en los puestos de carnicerías en un primerísimo plano mientras al fondo se desarrollan escenas religiosas o domésticas, composiciones que llegarían a Sevilla a través de estampas influyendo en jóvenes pintores de la época como Velázquez. 

 

Es opinión generalizada que el primer gran ejemplo de bodegón en sentido estricto lo realizó Caravaggio con su Cesta de frutas.

 

Las principales características del pintor barroco constituyen la base misma de la representación de los objetos en que se basa el género de las naturalezas muertas: estudio del natural, iluminación violenta que revela superficies y volúmenes y descripción certera y expuesta al espectador.

 

La fruta es la protagonista exclusiva de la composición, y su frescura y lozanía resultan una invitación al espectador a través de los sentidos.

 

Con esta pieza, Caravaggio se convertía en el primer gran artista que apostaba por la natura morta, abriendo el camino para que otros pintores como Velázquez, Zurbarán, Rembrandt, Goya o Picasso pusiesen en algún momento sus pinceles al servicio del bodegón.

El estilo de Caravaggio prendió como una mecha por toda Italia y, con sus particularidades territoriales, el país se sometió a su interpretación del género hasta aproximadamente mediados del siglo XVII.

 

A partir de ese momento, en Roma, los temas de naturalezas muertas siguen dos vías: flores y frutas como elementos decorativos; aceptación del modelo de bodegón flamenco.

Los Países Bajos también tenían su Caravaggio. Peter Paul Rubens era sin duda el artista más exitoso de Europa a principios del siglo XVII.

 

Así, para las obras donde hubiera que representar flores se contaba con la mano de Jan Brughel de Velours, cuyas guirnaldas de flores enmarcaban escenas religiosas o alegóricas, y para representaciones de animales, piezas de caza y alimentos se recurría al excesivo Franz Snyders.

Aunque a estas alturas ya se tomaba a las naturalezas muertas como un género autónomo y totalmente independiente, lo cierto es que al igual que en la Antigüedad seguía siendo considerado inferior al resto, ya que si bien se valoraba la técnica, observación y detalle de los alimentos pintados, seguía faltándole la profundidad de los grandes temas humanos como la religión o la historia.

 

Es por ello que durante este siglo se pretende dotar al género de cierto sentido histórico, infundiendo a las figuras representadas un carácter simbólico o alegórico que otorgue a los cuadros una categoría que trascienda la mera representación mimética de elementos naturales

info obtenida de Alejandro Sáez Olivares

Este bodegón que veis aquí lo hizo Ana en 2021, alumna de 1º de bachillerato de Artes. 

 

 

Aprende a hacer un bodegón en formato digital

Cómo empezar:

 

1. Enciende tu ipad. Abre la aplicación Procreate. Con el ipad no mancharás, no tendrás que estar trayendo materiales de casa al colegio, no tendrás que dejar la pintura en un espacio específico, no va a oler y tampoco va a molestar a nadie. Este ejercicio te pido que lo hagas en ipad. 

2. Busca referencias. He mencionado ya muchas durante la descripción de la historia, pero aquí te dejo algunas otras más contemporáneas de las que no he hablado antes: Antonio López,  Pieter Claesz, Jeremy Geddes, Chema Madoz,  Nikkolai Lockersten

3. Haz bocetos en tu cuaderno barajando diferentes ideas. 

Aunque el trabajo sea en tu ipad, no quiero que dejéis de acostumbraros a trabajar con un material físico real, con pigmento, gramaje, peso... Tenéis que combinar ambas técnicas para mejorar cada día más. 

 

Resuleve lo que se te pide. 

Lo que se te pide es sencillo: Hacer un bodegón. Con todo lo que sabes ya, tienes más herramientas que antes para resolver esta cuestión. Quiero que me des una respuesta creativa, que seas tú quien encuentre una solución. Yo no soy un profesor que te da respuestas, soy el que te da información y te plantea problemas para que encuentres tú la solución mediante la investigación y el criterio propio. Así que no acudas a mí para darte soluciones, estaría desperdiciando la oportunidad de convertirte en una persona creativa y eso no me lo perdonaría. Si vienes a mí, que sea para buscar algún consejo sobre cómo dirigir tus propias ideas. De momento, los consejos que te doy para mejorar el resultado en el proceso son estos: 
 

  • Identifica los tonos medios primero con una capa gris. 

  • Pon luego las sombras más oscuras

  • Dedícate después a la zona iluminada

  • Por último, pinta la luz reflejada. 

En ese orden. Esto te ayudará a dividir la composición en diferentes tonos de grises, lo que te permitirá ver el volumen y sacar más tridimensionalidad. 


Trasciende
 

Ahora toca ir un poco más allá. Tu trabajo seguramente no sea solo un bodegón, si te has implicado, encontrarás que tu trabajo se relaciona con los anteriores y puede ayudarte a producir mejores trabajos en el futuro. ¿Qué consecuencias crees que puede tener haber abordado el trabajo en el modo en que lo has hecho? ¿Habías pensado alguna vez la importancia que puede tener un bodegón? A mí, dedicarme a pintar bodegones me permite lidiar con el problema del tiempo. De alguna manera conecto con lo cotidiano, lo ilumino, le doy un valor, y lo cotidiano me devuelve esa luz. Al representar lo cotidiano, al otorgarle un significado vinculado al mero hecho de existir, consigo hacer mi vida más alegre y así estamos todos más felices. Este de aquí es de Andrea, una alumna de la Salle: 

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Tercera hora del segundo trabajo (FINAL)