2.2 PRODUCCIÓN CONCEPTUAL

Ya hemos seguido unos pasos para preparar un proyecto, hemos definido los aspectos formales que elaboran una composición y ahora nos vamos a centrar en dar un contenido de valor a nuestro trabajo. Para ello, lo mejor sería preguntarse: ¿Qué quiero contar con mi proyecto?

 

La respuesta no es fácil. Si fuéramos cantantes de música Pop, bachata o algo así, diríamos que queremos hablar de amor, desamor, infidelidades y un poquito de sexo porque e s lo que el consumidor medio reclama… ¿No crees que ya hay mucha gente hablando de eso y deteriorando el sentido profundo de las artes?

 

En estos días, la necesidad de transmitir un mensaje valioso a la audiencia es más urgente que nunca. Son muchos los símbolos que podemos incorporar en nuestro trabajo, son infinitas las posibilidades de construir un imaginario con el que nuestra sensibilidad conecta, tenemos sueños que nos inspiran, presenciamos la destrucción del mundo que habitamos y nos admiramos al contemplar su infatigable capacidad de creación. 

 

Nos asusta el paso del tiempo que no podemos controlar, pensando que siempre lo podríamos haber hecho mejor y la sobrepoblación inconsciente genera consecuencias nefastas para que el mundo prospere en una dirección natural… Mientras todo esto está pasando, ¿vamos a preocuparnos de si alguien te quiere o si te ha dejado de querer? En serio, seguro que encuentras en tu interior mensajes más elaborados que ese.

 

Ten en cuenta que muchas veces, aunque encuentres un mensaje valioso que transmitir, puede que el trabajo que has hecho no le llegue al espectador como tú quisieras. A veces alguien presenta un tornillo que es simétrico, tiene historia, se han utilizado los materiales más convenientes para crearlo, además tiene su historia, su volumen. Supongamos que has trabajado mucho para conseguir hacer ese tornillo y que lo has presentado como algo muy valioso para ti. 

 

Cuando sales al mundo real para explicar a los demás lo que significa tu tornillo, lo haces con tal deleite que pareces estar descubriendo el origen del cosmos. Todo esto podría estar genial, si es lo que te gusta a ti. El problema vendría más adelante, cuando el espectador que asiste a ese espectáculo, se distancie, se sienta estafado y sienta que ese tornillo no tiene tanto valor porque el ciudadano medio ya piensa que un tornillo es un tornillo y que sirve para lo que sirve, no hay más. Es una herramienta que tiene un uso específico y no quiere que le convenzas de otra cosa.

 

Para que no nos pase esto, vamos a profundizar un poco en el concepto de tu obra. En el mensaje, en la idea que transmite y en el impacto emocional que genera en los demás.

 

El David de Miguel Ángel, que en principio iba a ser una escultura religiosa, fue interpretada como un nuevo símbolo renacentista con connotaciones políticas. En esa ambigüedad hay genialidad. Durante esa época los Medici habían sido expulsados de Florencia y la ciudad se había transformado en una república, por lo que el David fue visto como un símbolo de libertad, una obra de arte que recordaría a los gobernantes que debían proteger a Florencia de la injusticia, como había hecho el rey David.

 

El valor del David de Miguel Ángel no es trascendental solo por su imponente presencia, lo es también porque cobra protagonismo en nuestra historia gracias a las interpretaciones que pueden darse durante su contemplación. Un tornillo, en cambio, solo es un tornillo.

 

Este bloque, por tanto, se va a centrar en el estudio de aspectos que desgraciadamente no podemos considerar tangibles, empíricos o finitos (como en el caso del bloque anterior). Ahora pasamos a comprobar que cuando observamos una creación a un nivel más profundo, hay algo tan difícil de describir que no vamos a poder incluirlo en el BOE. Por desgracia, no podremos calificar la validez del concepto que hay tras una obra de arte, y de la misma manera, no podemos tampoco medir ni evaluar la intuición, el misterio, los sueños, la imaginación, la ilusión, la vitalidad, el deseo, la sensación o la creatividad. Y todos estos aspectos esenciales del ser humano, deben estar incluidos en la enseñanza de las artes.

 

Son ellos los que nos van a ayudar a estrechar y mejorar las relaciones personales que nos sensibilizan frente a las injusticias sociales, y no solo eso, sino que además gracias a estas cualidades comprenderemos el mundo de una forma más completa, variada, diversa, y por ende, respetuosa.

 

Si nos posicionamos frente a los referentes que la crítica venera como auténticas fuentes de inspiración, hablaremos de Lorca, fusilado; de Vincent van Gogh, que parece ser que se suicidó a pesar de que recientes investigaciones señalan un posible asesinato; de John Lennon, que fue asesinado; o de Marvin Gaye, muerto a manos de su padre; Tupac, tiroteado en su automóvil, Steve Jobs, despedido de la empresa que él mismo fundó. Igual que Buster Keaton, que fue despedido, o Chaplin, expulsado de EEUU… 

 

Y así podríamos seguir prolongando la lista. Estas personalidades que seguían a ciegas las motivaciones más internas, viven etapas muy duras que son anecdóticas frente a la cantidad de inspiración que han sido capaces de insuflar al mundo, y son esas vidas las que nos deben servir de referente por sus gloriosas experiencias que, a pesar de la opresión ejercida por una sociedad incómoda, pudieron desarrollarse libremente.

Todos ellos transmitían un mensaje de amor, renovación, transformación y cambio. Y ese es el mensaje que nos queda de su paso por el mundo. Educar y concienciar a la sociedad de su valor sigue siendo hoy una asignatura pendiente, y nadie dijo que la sociedad nos lo iba a poner fácil.

 

Inspirados por ellos, en este bloque de producción conceptual trataremos diez puntos que nos harán profundizar más detenidamente en los ideas que tienen que ver con el concepto, con la narración de tu historia personal:

  • La simbología

  • La imaginación

  • La expresión y la destrucción

  • Los sueños

  • El entorno de origen

  • La superpoblación

  • El tiempo y el carácter.

Habrá muchos temas más de los que hablar, sin duda. Aquí muestro solo algunos de los que me preocupan a mí. Lo ideal sería que tú eligieras también los tuyos. Venga, vamos a comenzar ya, sin más preámbulo...

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2.2.1 TU IMAGINARIO
 

“Todos los mitos y todos los sueños

 tienen algo en común, y es que todos ellos

son escritos en el mismo idioma,

el lenguaje simbólico.”

Erich Fromm


Muchos de los elementos simbólicos que usamos en nuestros trabajos artísticos son códigos universales que ayudan a hacer una lectura más comprensiva del mundo, elementos rescatados de la realidad exterior y después incorporados a nuestro interior para elaborar un determinado lenguaje que transmita un mensaje determinado. Ese mensaje surge de la combinación de lo externo y lo interno.

 

  • El agua, por ejemplo, tiene un significado que está indudablemente relacionado con la espiritualidad;

  • la luz se asocia a una revelación que descubre la verdad;

  • la pistola significa violencia… etc.

 

Son imágenes que ya llevan una carga cultural de la que no podemos desligarnos, no podemos separar la imagen de su significado, y en la propia definición de inteligencia interviene la capacidad para comprender dichos códigos.

 

  • Lorca usa la luna, el agua, la sangre, el caballo, las hierbas y los metales.

  • Dalí recurre al cuerno de rinoceronte, al huevo, a los cajones que salen de un cuerpo o los átomos volando en el espacio.

Comprender ahora que lo que sucede diariamente a nuestro alrededor puede interpretarse de manera simbólica, significa entender que el mundo que nos rodea es un misterio por descifrar. Por eso es importante apropiarse de imágenes reales que conecten con tu propia sensibilidad, que es única.

 

Con reales me refiero a que las hayas vivido y experimentado en plena esencia, no basta con encontrar imágenes de internet, sin más. Seleccionar las imágenes que te han marcado y guardarlas en tu cuaderno debería ser ya un hábito.

 

Creo que poder expresar y explicar ese mundo a través de estos códigos es algo casi mágico, y desde luego, algo fundamental para elaborar una dialéctica entendible entre el creador y el espectador, porque muchas veces con el lenguaje hablado, por desgracia, no conseguimos expresar lo que queremos del modo en que queremos.

 

Lo bueno es que las palabras no dejan de ser limitadas, las imágenes, en cambio, son ilimitadas.  

 

Para conseguir un impacto mental, emocional, espiritual incluso, es necesario hacer uso de nuestros sentidos y de nuestra intuición. Prestar atención a nuestras sensaciones auditivas, visuales, gustativas y táctiles nos provocará determinadas emociones más físicas, más intensas, y hacer caso a la intuición nos dará respuestas más sutiles, más sugerentes.

 

Por eso hay que prestar mucha atención. Una atención que puede mejorarse con el paso del tiempo y el entrenamiento diario. Si prestamos atención profunda y verdadera a estos códigos, encontraremos la clave para insinuar, sugerir, dejar lo universal en entredicho, y permitir que sea el espectador quien se haga las preguntas para las que no tenemos respuestas claras.

 

¿Y ahora qué hago?

 

Construye tu propio imaginario. 

 

  • Si no sabes por dónde empezar, elige un tema que te atraiga, que te genere curiosidad, o que te preocupe. Apunta todas las palabras que te vengan a la cabeza sobre ese tema y que pertenezcan a ese grupo semántico. Pasa esas palabras a tu cuaderno de arte.

  • Si no hay ningún tema que te preocupe en el mundo, piensa en localizaciones con las que sueñas a menudo y apúntalas. Después llévalas a tu cuaderno, incorpora profundidad, perspectiva, volumen… Y si no sueñas con sitios (esto ya sí que sería raro),

  • Cierra los ojos, piensa en un lugar y describe lo que veas en él, te puede ayudar ponerte música de fondo. Descubrirás que en este paisaje sonoro habrá figurantes en su interior. O no, puede que me equivoque y que esté todo vacío. Puede que haya luz, que haga calor, frío; y puede también que sea de noche. Puede que esté atardeciendo o amaneciendo, puede que sea de día... Todo lo que imagines está dentro de ti, rescátalo a través de tu propia imaginación o a través de tus sueños. Y recuerda que lo que seas capaz de imaginar, dependerá del momento en el que te encuentres.

 

Estos paisajes, estos momentos, este mundo interior, te indica qué problema real es el que habita dentro de ti, qué es lo que te preocupa y te señala con sutileza por qué es necesario hacerlo salir. Es una especie de proceso de sanación, y por eso no es raro hablar de arte terapéutico.

 

Una vez hayas hecho esto varias veces, si guardas un registro de ello en tu cuaderno de arte, puedes analizar tus dibujos de una manera más fría y categorizar:
 

  • Paisajes (urbanos, naturales, rurales),
    ¿Te has aficionado a las imágenes que captura tu drone? Igual necesitas ver tu vida con perspectiva y alejarte del meollo. ¿Adoras las fotos de la playa? Siente la incidencia de la luz en tu cuerpo, el calor de la toalla en tu cuerpo tumbado, describe qué te sugiere, puede que tu mayor deseo sea transmitir esas fuentes de energía telúrica y luminosa que tanto te gusta recibir.

  • Personas (hombres, mujeres, bebés, ancianos...),
    ¿Tienes muchas fotos de tu cara en primera persona? Es posible que estés buscando un reconocimiento de los demás.

  • Detalles (naturales, artificiales)

  • Cielos (amaneciendo, atardeciendo, de noche).
    ¿Hay muchas fotos de atardeceres? Reflexiona sobre el sentimiento que despierta en ti un atardecer, es posible que la trayectoria de tu trabajo tenga que seguir una dirección un tanto taciturna.

  • Animales (mascotas, fauna salvaje... etc.)
    ¿Tu perro aparece en más de la mitad? Piensa en la necesidad que tienes de sentir que la fidelidad existe.

 

No solo con los dibujos que haces desde la imaginación encontrarás la clave para transmitir un mensaje. También con las fotos que haces. Tu galería de fotos te permite hacer búsquedas inmediatas de cada imagen que hayas hecho. Te recomiendo que investigues las posibilidades que te ofrece y que la uses para conocerte mejor. Yo me esfuerzo en ser estructurado y en poner algo de orden en todo esto para ahorrar tiempo y gestionar mejor las tareas. No es algo que me salga de manera natural, por eso hay que agradecer que estas herramientas que nos ayudan a organizar todo  lo que exista. Aunque a unos nos cueste más que a otros, recomiendo que tengamos organizadas todas las imágenes que salgan de nuestro interior. Te invito a que las comprendas, las analices y las sientas como creaciones inspiradoras que han salido de ti, y no como algo que ha venido de fuera. Porque todas esas imágenes que tú has hecho, siempre hablan de ti.​​
 

Todas las imágenes nos hablan de un modo muy sutil, nos dicen algo más de lo que vemos a simple vista. Entenderlo puede llegar a ser un proceso algo lento, y si no se hace con la debida paciencia, el resultado puede llegar a ser frustrante, lo que espero es que a partir de ahora tengas al menos un punto de partida para echar un vistazo a tu mundo interior y concretar los temas en los que quieres especializarte para ofrecer un mensaje claro y contundente.

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2.2.2 LA IMAGINACIÓN

 

"El ángel ondula sobre la frente, guía y regala; 

la musa dicta, y en algunas ocasiones sopla (…)

estas cosas vienen del exterior, en cambio,

el duende, ¡ah! el duende, amigos, está en uno,

en la sangre, en el alma".

Lorca 

 

La imaginación es la acción y el efecto de formar una figura mental, y todos tenemos esa capacidad.

 

Con ella podemos crear mundos propios, y son esos mundos internos los que nos permiten comprender mejor lo que sucede en el mundo físico. Por tanto, la imaginación nos ayuda a ser más empáticos, es decir, a ponernos en el lugar de la otra persona. Y no solo eso, sino que además nos puede ofrecer nuevos enfoques para afrontar la realidad.

 

Creo que esa sensación de ser capaz de ver lo que viven otros, o ver más allá de lo que ven otros, o verlo desde una perspectiva diferente a la de los otros,  es muy importante para CREAR nuevos mundos. Al mostrarse esa creación nueva, entonces se generan reacciones, sentimientos, pensamientos... Que son los que esperas encontrar en la otra persona.

Echa un vistazo a estos artistas contemporáneos: 
 

 

Si aprovecháramos todo el potencial de nuestra imaginación, si fuéramos capaces de sacar fuera las imágenes que llevamos dentro, y si después utilizáramos toda nuestra voluntad para comprender lo que significan, entonces seríamos no solo artistas, sino verdaderos héroes. Hace falta mucho valor para ello. Si crees que no tienes imaginación, vamos a hacer ahora dos ejercicios para demostrarte que sí. 

 

La idea es imaginar que tienes un limón entre manos.

 

Puedes fijarte atentamente en la textura, en cómo incide la luz sobre la cáscara amarilla. Si lo aprietas, puedes notar su dureza. Después de apretarlo varias veces con los dedos, puedes acercarte el limón a la nariz y olerlo. Ahora ves que es muy real. Tan real que solo te faltaría usar un cuchillo y partirlo por la mitad. Imagínalo, pones el filo del cuchillo sobre la cáscara y lo aprietas sobre él, consiguiendo así que algo del jugo salte chispeante. Notas un poco del líquido que se desliza entre tus dedos. Es el jugo de limón. Para que no gotee, te chupas los dedos y notas el sabor ácido. Después miras el limón por dentro, con su pulpa, chupas la parte de dentro del limón, y notas su acidez mucho más intensa. Aunque es difícil de soportar, lo estrujas de nuevo y absorbes el jugo... Apuesto a que estás salivando. ¿Puede ser? Si es así, ha sido la imaginación la que ha preparado a tu cuerpo para empezar a digerir ese limón, y lo curioso es que la fruta ni siquiera existía.

 

Si no es así, te voy a proponer otro ejercicio de imaginar un camino. 

 

Pídele a un compañero o a una compañera que te vaya dictando lo que tienes que ir haciendo. Cierras los ojos, y la persona que tienes al lado te irá diciendo: “Ves un camino. ¿Cómo es?”. Después caminarás y verás un árbol. Tendrás que describirlo también. Así con varios elementos. Un estanque, un muro, un oso… Además de fomentar el uso de la imaginación, verás que cada árbol en cada cabeza es diferente, cada elemento del relato es totalmente diferente uno de otro.

Para tener más creatividad y disfrutar de ella, una de las cosas que más nos van a ayudar va a ser reconocer nuestro potencial ilimitado.

 

Podemos imaginar muchas más cosas a lo largo del día si, por ejemplo:

 

  • Vivimos nuevas experiencias, ya que nos enriquecerá profundamente. a todos los niveles. 

  • Leemos, sobre todo si son cosas que no tienen nada que ver con las cosas con las que estamos habituados. 

  • No hacemos nada. Sé que es difícil, pero las mejores ideas se le ocurren a uno cuando no hace nada en concreto 

  • Conocemos a personas distintas, ya que te darán una perspectiva nueva sobre cómo funciona el mundo. 

  • Observamos detenidamente las cosas, no sé por qué será, pero he comprobado que estimula mi imaginación. 

  • Perdemos el miedo a equivocarnos. No tener miedo te permite hacer muchas más cosas, y por tanto, imaginar más. 

  • Meditamos. Esta es una de las actividades por excelencia para aumentar las imágenes de nuestro inconsciente. 

 

Es necesario encontrar momentos así a lo largo del día para encontrar soluciones alternativas a los problemas que se nos presentan mecánicamente en el día a día. Momentos así son necesarios para innovar, para obtener mejores resultados académicos, para mejorar el sentido del humor, para proponer nuevos retos... En definitiva, para ser mejores. Si nos centramos en un único problema y no dejamos de pensar en él, solo existirá ese problema y nos olvidaremos de todo lo que nos está ofreciendo el mundo constantemente.

 

Si creamos a partir de lo que imaginamos, podemos mejorar la manera en la que vemos el mundo. Si imaginamos que existen más posibilidades de combinar sonidos en una canción, podemos educar al oído con nuevas armonías, nuevos ritmos; podemos incorporar a nuestra memoria nuevas percepciones sensoriales, y todo ello enriquecerá nuestro mundo personal y el mundo en el que vivimos.

 

Dar tiempo al individuo para que se enriquezca y situarlo en un entorno emocionalmente estimulante hará que produzcamos mejores obras, y aunque suene cursi, hará que el mundo sea un poquito mejor.

 

¿Y ahora qué hago? 

 

Mira las nubes, como dijo el expresidente Zapatero, cuando parafraseó a Ramón Gómez de la Serna: “El mejor destino que hay, es el de supervisor de nubes. Acostado en una hamaca, mirando al cielo”. Aunque para ti espero un destino mucho mejor que ese, prueba a ver qué sucede cuando observas las nubes y te imaginas otras formas. A partir de ellas puedes encontrar figuras reconocibles que te pueden servir de inspiración para tu trabajo. Si quieres, incorpóralas en tu cuaderno de arte.

 

  • Saca fotos a ramas de árboles, imagina que cada rama es un trazo de pincel dibujando contornos en el cielo y completa las ramas hasta que obtengas una imagen reconocible. Esas ramas pueden ser los trazos de un dibujo inacabado.

  • Mira las gotas de pintura que hay en las paredes. Mejor si son de gotelé. Allí hay un universo de inspiración. 

  • Cierra los ojos y escucha canciones sin analizar nada, no prestes atención a la línea del bajo, ni a la letra, ni a las guitarras, ni a los pianos, ni al ritmo. Solo déjate llevar por la sensación que transmite y describe el mundo que estás viendo en un cuaderno. Puedes dibujarlo luego.

  • Mancha un papel de opalina con acuarela y luego imagínate el mundo que se te aparece, pueden ser paisajes, formas, historias... Están todas allí, solo hay que sacarlas y encontrar un concepto y un mensaje en ellas.

  • Saca elementos de su entorno habitual y llévalos a otro: Ballenas en el aire, la luna en tu mano, un grillo en un plato, el Titanic en una montaña, una caracola de mar en el templo de Apolo, sapos que caen del cielo... etc. 

  • Construye híbridos: Mezcla formas humanas con formas equinas, taurinas, herbáceas...

  • Une estéticas muy definidas y alejadas en el tiempo: Selecciona carteles del siglo XIX e introduce iconografía trap, Rosalia juntó la imaginería flamenca con la urbana... 

  • Modifica perspectivas: Bebés gigantes, Napoleón estampado e un sello guardado en una cajita de música... 

  • Combina identidades muy fuertes: Hitler dominguero en la playa, Gandhi con uniforme militar... etc. 

Lee todo lo que puedas. Lee, lee, lee, lee…

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2.2.3 LA EXPRESIÓN Y LA DESTRUCCIÓN
 

 «No estoy de acuerdo con lo que dices,

en cambio defenderé con mi vida tu derecho a expresarlo».

Evelyn Beatrice Hall

 

La creación de nuestro mundo personal, como hemos visto, es algo que viene del exterior, y que sucede dentro. El producto percibido siempre es el resultado de una apreciación interna. Sucede en la retina cuando se trata de una imagen y se codifica en el oído cuando se trata de escuchar sonidos. 

 

Crear tiene mucho que ver con la "expresión": Ex- (hacia fuera) pressus (a presión).

 

Apreciar la creación, entonces, es algo que sucede dentro. Crear, básicamente, consiste en sacar fuera lo que hay dentro. Significa prestar atención a la energía de tu entorno, formar parte de ella y engendrar algo como consecuencia de esa experiencia única y personal que ha sucedido en un tiempo determinado. 


La destrucción, por definición, es lo contrario. Des- (negar) -Struere (juntar).

La destrucción niega la unión, se impone desde fuera, sucede con dos cuerpos que se chocan y se dañan. Es lo contrario a crear porque interrumpe el desarrollo de manera abrupta y es por ello que se asocia con la muerte. Es habitual que uno destruya desde el aislamiento, estando fuera. Muchos de los conflictos más preocupantes se originan en los despachos, desde el rencor, frente a un ordenador, pulsando la tecla del reproche, o desde el odio, con avaricia, con envidias... Cuando se atacan los pilares de la identidad, tales como la nacionalidad, la religión o la familia, casi siempre el agredido sufre, y lo hace por su deseo de proteger la sensación de estabilidad que le produce sentirse parte de algo. 

 

Sabiendo que la destrucción niega la unión y que la creación la promueve, está en tus manos decidir qué postura adoptar.

 

Contamos con un tiempo limitado en la vida, y las acciones que realizamos a lo largo de un día van a permitir que nos sintamos más unidos o más desligados al resto de la humanidad. Son decisiones conscientes, y más libres nos sentiremos cuanta mayor conciencia tengamos sobre dichas decisiones. 

 

¿Y ahora qué hago?

 

Puedes reflexionar más sobre este tema si te apetece. A mí es algo que me llama mucho la atención, porque la creación está presente en cada momento de mi vida. Así que, si quieres, deja de pensar en qué hay que hacer y simplemente crea.

 

Aquí simplemente quería mencionar que todo lo que hacemos en nuestra vida genera una reacción, porque lleva un mensaje que nosotros mismos hemos sido capaces de expresar, voluntariamente o no. Si estornudas, probablemente lo hayas hecho involuntaria-mente; y el estornudo lleva un mensaje implícito, que puede ser que se te haya metido polvo en la nariz o que hayas pillado un resfriado. La reacción que generes con él puede ser la de que alguien te diga: “salud”, o “Jesús”. Estoy banalizando un poco el tema para entender un poco mejor la naturaleza de lo expresivo.

 

Lo ideal para mí es que esa expresividad no sea ofensiva, sino que sea creativa y elegante, consciente y voluntariosa. Luego ya que cada uno elija su ideal.

 

Se me ocurre que podrías ponerte como reto hacer al menos dos obras interesantes cada semana y comprometerte a cumplir con ese propósito. Estoy convencido de que todo esto te ayudará a definir tu trayectoria como artista y será muy gratificante ver cómo mejora tu capacidad para expresar claramente tu mensaje.

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2.2.4 LOS SUEÑOS
 

“El mundo entero pertenece a los soñadores, 

los demás solo se plantean conquistar

pequeños trozos de terreno”

 

Los misteriosos mensajes que a veces me llegan en los sueños son producto del inconsciente, un lugar en el que se comparten todos los estados inimaginables del ser vivo. Ya seas un perro, un ser humano o un dinosaurio, vas a soñar. Muchos de los avances en la humanidad son obra de la ciencia y se deben a la observación de los fenómenos físicos, en cambio, hay otros avances en los que el sentido de la vista no interviene, sino que la solución a un problema aparece de alguna manera imprevista en la mente del creador.

 

Leonardo da Vinci y Nikola Tesla, por volver citar a dos inspiradores visionarios, ofrecieron herramientas que estaban más allá del alcance del resto de los mortales. Tanto es así que incluso Nikola Tesla decía que sus inventos aparecían en su mente perfectamente diseñados, y era entonces cuando se ponía a trabajar en ellos. Los soñaba.

 

Tenemos todos una capacidad extraviada de visualización interna que puede recuperarse con ejercicios de meditación o sometiéndonos a frecuencias de sonido binaurales que puedes encontrar fácilmente en internet. Muy efectivo el trabajo que hizo Richter titulado Sleep

 

Probablemente te ayudará saber que todo este efecto visionario de los sueños se produce gracias a la glándula pineal, la encargada de producir melatonina, una hormona derivada de la serotonina que afecta a la modulación de los patrones de sueño.

 

Las narraciones divergentes tan propias de las historias oníricas, nos permite relacionar temáticas muy variadas. En estos relatos, nuestro interés no persigue la consecución de un objetivo, como la narración tradicional, sino que en los sueños, nuestro pensamiento se deja llevar por las emociones y por la intuición, y por eso todo se vuelve mucho más creativo.

 

Yo soy partidario de disfrutar de nuestra actividad cerebral en todas sus manifestaciones, y aceptar su naturaleza ecléctica. No hay que sentirse cohibidos ni deberíamos censurar las ideas que nos llegan. No deberíamos juzgar las locuras que aparecen en los sueños, ya que es ahí donde uno encuentra la fuente de inspiración más honesta y abundante.  

 

De hecho, creo que los mayores descubrimientos que hemos podido presenciar en los últimos siglos son producto de esa dispersión que el sistema educativo no permite.

 

El origen de la tabla periódica propuesto por Dimitri Mendeléyev, el descubrimiento de la insulina a manos de Frederick Grant Bantina, la estructura del benceno ideada por Kekulé o incluso la explicación del comportamiento de los neurotransmisores ideada por Otto Loewi, aparecieron en sus propios sueños.

 

Pero no solo los científicos, también Paul McCartney compuso Yesterday en sueños; Mesrob Mashtots, el inventor del alfabeto armenio, dijo que se lo había dictado un ángel en un sueño y también a James Cameron se le apareció a su mítico personaje de Terminator a partir de un sueño...

 

La lista es interminable y me encantaría seguir investigando en esta dirección. Como el tiempo se nos echa encima, tenemos que seguir adelante y dejar esto como un apunte.

 

Para terminar, solo mencionar que nunca hay que infravalorar el poder de los sueños ni su capacidad para concederte los secretos más escondidos que ansías conocer. Es una fuente de inspiración muy útil para los artistas.

 

¿Y ahora qué hago?

 

Te recomendaré que tengas tu propio diario de sueños. Ya insistí demasiado en el cuaderno de arte, ahora te recomiendo tener otro dedicado exclusivamente a apuntar los sueños. No hace falta que apuntes las fechas, ni las horas, tan solo valdría con tenerlo en la mesilla de noche junto a la cama y escribir diariamente lo que recuerdes al despertarte. Eso sí que es un manantial de recursos inagotable y en general bastante infravalorado.

2.2.5 EL ORIGEN

"No hay energía en la materia, 

aparte de la que recibe del entorno". 
 

El entorno es todo lo que tenemos alrededor. Personas, lugares, cielos, seres vivos, luz, elementos, artefactos, electricidad...

 

Y si una de las condiciones imprescindibles para ser creador es percibir el mundo, comprobarás que esa información que el creador recibe del entorno, va a condicionar el trabajo de quien crea.

 

Somos lo que somos porque el entorno ha provocado en nosotros una serie de sucesos a los que reaccionamos en base a lo que hemos vivido. Lo que somos hoy es la consecuencia de cómo hemos asimilado los hechos del pasado.

 

Nosotros, dentro de un margen, hemos decidido aceptar o rechazar lo que nos viene. 

De entre todas las opciones, hay bastantes que no hemos podido elegir:

 

  • El lugar en el que nacemos (cultura, idioma, DNI...)

  • Nuestros padres (color de piel, aptitudes intelectuales, aptitudes físicas...)

  • La posición de los planetas el día que nacimos (signo del zodíaco...)
     

En gran medida nuestra identidad está limitada por ellas, y la creatividad que tenemos, se desarrolla cuando comprendemos cuáles son esas limitaciones que no hemos elegido. Si las manejamos a nuestro antojo para finalmente ofrecer algo original
 

Obviamente, podemos elegir cambiar de grupos sociales, de hábitos, de parajes que visitar, podemos elegir qué recursos tenemos a nuestro alcance, y todas esas elecciones y vivencias sí nos ayudarán a ser más creativos, porque nos influirá de manera directa. Aceptar la rutina diaria, en cambio, es la muerte de la creatividad.

 

Uno de los mayores inconvenientes para desarrollar la creatividad en un colegio, es la limitación espacial. Por eso la buena gestión de los tiempos y la adecuada distribución de los espacios dentro del aula resolvería la mayor parte de los problemas que se presentan.

 

Las paredes que nos encierran, la luz artificial que recibimos del techo, la escasa apertura al mundo real, la reducción de nuestra visión periférica, la imposibilidad de contemplar la belleza de la creación natural en el lugar que merece ser contemplada, la falta de identificación con los ciclos solares o lunares, la permanencia estática en un aula... Todo eso afecta a nuestra creatividad, porque nos limita demasiado, y son limitaciones que no existían en nuestro origen como seres humanos.

Los neandertales, los nómadas, las tribus que miraban las estrellas, los indígenas que dormian en contacto directo... Creaban historias porque su visión periférica no entendía los límites. Si lo que queremos son mentes creativas, lo que hay que empezar a hacer es salir al mundo real y comprender el entorno in situ.

Allí aprenderemos mucho más de lo que yo pueda indicarte aquí. 

 

¿Y ahora qué hacems?

 

Deberíamos plantearte de dónde venimos y cómo nos ha afectado nuestro entorno en la manera de actuar.

 

En mi caso, al haber nacido en Mérida, una ciudad que fue capital del Reino Visigodo. También lo fue de Lusitania y ahora también lo es de Extremadura. Descubrí que la combinación de “lo antiguo” y “lo actual” reaparece como característica frecuente en todos mis trabajos.

Mérida está llena de modernas construcciones que se combinan con ruinas romanas muy antiguas.

 

  • Tan pronto ves un puente moderno, como el Lusitania, como que ves un puente romano a pocos metros más allá. Todo se combina, los dos mundos conviven.

  • El Arco Trajano, que es una construcción romana, sigue uniendo a día de hoy dos bloques de edificios, pero son modernos, y además, dentro de los edificios con paredes romanas, ahora se ofrecen servicios de hostelería.

  • El templo de Diana hasta hace unos años era una casa de alguien, y el teatro romano se sigue utilizando para dar espectáculos actuales… Y esa esencia que combina lo antiguo y lo nuevo, afectó de manera inconsciente a mi trabajo. Ahora que soy consciente de ello, lo aprovecho a mi favor.

 

Podría hablar más sobre esta observación, porque al ser un trabajo de introspección, no vería su límite. Quiero decir que nadie sabrá mejor que yo lo que me aporta el lugar en el que nazco. Yo te pediría esta vez que acudieras a esa raíz, como cuando acudimos al origen de las palabras para comprenderlas algo mejor. Vete a ese sitio que te dio la base para crecer y verás que sentirás una energía que te permitirá recuperar esa esencia primigenia y auténtica que solo tú puedes ofrecer. 

El árbol crece de lo que recibe de las raíces, pero también de la luz que absorbe. No lo olvides.

2.2.6 LA SUPERPOBLACIÓN

"Niños preguntándose cuántos humanos caben en el sol.

Como si se replantearan vivir en un mundo más iluminado

y menos poblado".

 

Transmitir un mensaje a una sociedad superpoblada puede ser más frustrante que hablar con un banco de peces. El 2 de septiembre del satánico 1666, un incendio en Londres dejaba a 80.000 personas sin hogar. Esto significa que una sexta parte del total de la población (que era entonces de 480.000) se quedó sin casa. El año pasado, en la misma ciudad se registraron 8.787.892 personas. Es decir, la población en Londres ha aumentado más de 18 veces en algo más de tres siglos y medio.

 

Y esto a mí me plantea muchos interrogantes.

 

¿Qué podemos hacer para que se nos escuche entre tantos miles de millones?

 

Cuando Jesucristo predicaba su mensaje, si hubiera llegado a todas las personas que poblaban la Tierra en ese momento, su palabra podría haber llegado a unos trescientos millones de individuos como máximo. Si renaciera ahora, tendría que dirigirse a unos siete mil millones de personas. No sé cómo se las apañaría para llegar a todos., pero de algún modo lo conseguiría Vemos que aumenta la población de manera exponencial y además se multiplican los canales de acceso a la información que transmiten esas personas, en cambio, son pocos los canales que filtran esa información, y por eso llegan a nuestro cerebro tal cantidad de estupideces en abundancia.

 

Pocas son las veces que las personas nos vemos con criterio suficiente para absorber lo esencial de cada discurso, y las obras de arte, si sirven de algo (y no tienen por qué ser siempre útiles), puede que sea para actuar como un canal que sintetice lo esencial y ayude a que las mentes retengan información útil para el desarrollo.

 

Como en toda comunicación,en las artes hace falta un emisor, un canal, un mensaje y un receptor. Con la llegada de internet, emisores hay siete mil millones, y cada uno puede hacerse uno o varios canales para transmitir mensajes. La audiencia, tiene la misma cantidad potencial de emisores que de receptores. ¿Entonces qué pasa con el mensaje? ¿Por qué no se cuida?

 

Si hace cincuenta años nos dijeran que podríamos tener toda nuestra información al alcance de la mano, nos imaginarían como si fuéramos superhumanos, superdotados y geniales. En cambio, el nivel cultural sigue prácticamente igual, incluso en decadencia, y creo que es por eso: porque se prioriza la importancia de los canales, de los receptores y los emisores, mientras que el mensaje que se transmite rara vez es de un impacto lo suficientemente transformador como para mejorar la situación del mundo.

 

¿Y ahora qué?

 

A mí la sobrepoblación me afecta mucho, y eso en algunos de los trabajos que he hecho queda patente. No obstante, tiene sus ventajas.

 

Piensa en alguna estrategia que te sea útil para dirigirte a un número de usuarios interesados en tu trabajo y llévala a cabo. Contamos con una posibilidad con la que no contaban nuestros antepasados, que es la de conectar directamente con todo el mundo, al instante. Tenemos acceso directo e inmediato tanto con las personas que están a nuestro lado, y también podemos hablar con las que están en la otra punta del mundo.

 

Muchas comparten las mismas aficiones que nosotros y el abanico de posibilidades que ofrece esta situación todavía sigue asombrándome. ¿A ti no? ¿Qué se te ocurre para mejorar esta situación?

 

2.2.7 EL TIEMPO (PASADO, PRESENTE Y FUTURO)

“El pasado es un prólogo”
Shakespeare

 

Hay quien dice que la historia del arte moderno la entendemos como tal desde el momento en el que Vasari decide recopilar en un libro Las vidas de los más excelentes pintores, escultores y arquitectos (1550). Habían pasado ya cien años desde la invención de la imprenta y los ciudadanos cada vez tenían más acceso a la información debido a las tiradas publicadas en las imprentas. Eso supuso un cambio radical en la concepción de los acontecimientos, ya que dicha información permitía más independencia y libertad en los artistas, hasta llegar a ese punto de inflexión en el que Dios dejaba de ser el centro de todo (teocentrismo) y la importancia del hombre comenzaba a quitarle protagonismo (antropocentrismo).

 

La palabra de Dios deja de ser el centro de atención, y el artesano, el que trabaja con las manos, empieza a considerarse algo valioso en la sociedad. Poco a poco empieza a surgir el concepto de artista, que se diferencia del artesano en una sola cosa: el artesano hace lo que le piden, el artista decide libremente lo que le apetece hacer. 

 

En el primer caso, el ser se percibe a sí mismo como una criatura que depende de la gracia de Dios para albergar alguna esperanza de Salvación, mientras que en el segundo caso, se entiende al ser humano como algo capaz de elevarse hasta el cielo con su propio esfuerzo por ser virtuoso. 

 

Ni siquiera en el Renacimiento la idea de artista estaba asentada como la entendemos ahora, ni en el Barroco. Lo que hacían Leonardo, Miguel Ángel, Caravaggio, era aceptar encargos y realizarlos. No es hasta bien entrado el siglo XVIII cuando la revolución intelectual e industrial ensalzan la figura de libertad, y en consecuencia la figura del artista. El uso del intelecto libre y el reconocimiento en defensa de una sensibilidad única provoca una ruptura en la concepción de la visión que tenemos hoy del arte.

 

A día de hoy, la cosa ha cambiado. El ser humano ya no es el centro del mundo, sino la tecnología. Creo que lo que estamos viviendo ahora es una especie de tecnocentrismo en cuyas consecuencias no hemos reparado todavía lo suficiente. Creo que si en el futuro hubiera alguien al que todavía le quedaran ganas de estudiar lo que hacemos como civilización, descubriría que estar absorbidos por las tecnologías, y eso es precisamente lo que ha promovido la falta de conciencia social.

 

Para aclarar un poco por qué las etapas de la Historia del Arte se han clasificado así (atendiendo a veces a un valor, otras veces a otro), creo que sería buena idea seleccionar los momentos de mayor importancia en lo que a nuestra autonomía se refiere. Por ejemplo, a mí se me ocurre que podríamos mencionar cinco acontecimientos muy relevantes:

 

  • En 1450 se inventó la imprenta

  • En 1492 Colón llega a América

  • En 1789 estalló la Revolución Industrial 

  • En 1889 se inaugura la Exposición de París

  • En 1980 comienza otra Revolución Tecnológica


En estas etapas, la información y el conocimiento se vuelven más accesibles a los demás y eso ayuda a los artistas a profundizar en el proceso de creación de manera más eficiente. Las obras de arte, que de modo irremediable se generan en momentos puntuales de la Historia, con frecuencia representa el estado generalizado de la sociedad. Ese ánimo puede compararse con el estado de ánimo que sentimos nosotros cuando llegamos por primera vez a algún sitio.

 

Trataré de explicarme mejor: Vamos a imaginar que eres una persona inquieta, y que por la circunstancia que sea, te vas a vivir al extranjero. Tu estado de ánimo primero será más bien realista, tratarás de ubicarte, será una etapa de esperanza y alegría, después, con el paso del tiempo (sean meses o años), seguramente la rutina te hará sentir algún tipo de desencanto con el lugar elegido. Lo normal será que, si eres una persona inquieta, esa estabilidad te pida que huyas de allí o que te marches a otro sitio; una vez fuera, una sensación de angustia nos pedirá otra vez que volvamos a ubicarnos en un sitio más estable con el fin de equilibrar nuestro estado emocional. 

 

Las fases serían de este proceso de adaptación serían:

 

1.  Ubicarnos en la realidad

2.  Sentir la esperanza de que irá bien

3.  Desencantarnos con la situación

4.  Huir de la realidad

5.  Angustiarnos con la realidad

6.  Volver a la realidad

Esta necesidad de adaptación, parece que sucede también con las etapas del arte. Por ejemplo, lo que sucede en el siglo XIX vemos que es lo siguiente:

 

·     1ª etapa del Siglo XIX: Nos ubicamos en el Realismo

Venimos de una etapa post-romántica. La exaltación del yo individual y de la soledad, el valor de la imaginación con exceso de sentimiento, el espíritu de rebeldía frente al sistema y ese idealismo expresado en la búsqueda de la belleza empiezan a ver su fin. La imagen del “Monje frente al mar” (1809), de Friedrich, representa un monje asombrado frente al abismo, contempla lo sublime con nostalgia. Courbet, 45 años después, demuestra con su realismo que “La Playa” (1854) no es más que eso, una playa. Y puedes saludarla con un sombrero. Es el momento de ubicarse en la realidad. No es adecuado ya seguir huyendo, ya que hay que enfrentar los problemas de la sociedad y tratar de poner una pronta solución: Las espigadoras (1857), Millet. Con las pinturas de Millet es como acabamos de ubicarnos en el realismo después de haber vivido una etapa existencial un tanto angustiosa.

 

·     2ª etapa: Alegría impresionista


Siguiendo el hilo del realismo, lo que propone el impresionismo es alejarse un poco de ese sentimiento nostálgico que les ataba al pasado. A los impresionistas los conocerás uniéndose en grupos, saliendo a la calle y pintando a las personas que hay por allí, como en el “Baile en el Moulin Galette” (1876), de Renoir. Ya no hace falta evadirse y meditar en una montaña, aunque el realismo todavía no lo reconoce, el impresionismo viene a decir que los momentos en sociedad también son alegres y necesitan ser expresados. Las pinceladas se aceleran al igual que el ritmo de producción y los inversores de arte se frotan las manos porque ven nuevas fuentes de ingresos en la comercialización del pinturas. Pasamos del realismo de Millet, a la sensación impresionista de que todo irá bien.

 

·     3ª etapa: Desencanto Post-impresionista

 

Paralelamente, y no consecutivamente como muchas veces nos hacen creer, hay otros artistas que no comparten esa visión impresionista tan llena de optimismo. Bazille está precisamente en ese punto intermedio entre manifestar la alegría de la burguesía y representar el desencanto del artista postimpresionista. En “Reunión familiar” (1867), vemos que la familia está estática, observa al espectador con frialdad, y aunque la pintura en sí no es fea, no parece que los allí presentes tengan intenciones de presenciar algo agradable.  Esa sociedad que está retratando Bazille es la misma sociedad a la que Cezànne no conseguirá adaptarse, y por eso huirá a la montaña y pintará cada vez más paisajes y bodegones. Es una etapa de desencanto.  

 

·     4ª etapa: La Huída

 

Cézanne, asumiendo el desencanto y actuando consecuentemente, se marcha de la ciudad a pintar paisajes como “La Montaña de Sinte-Victoire vista desde Lauves” (1892-1895). Podemos considerarlo como un artista que representa muy bien el punto de inflexión entre impresionismo y expresionismo, ya que no comulga con los pintores que le rodean y prefiere plasmar la naturaleza directamente en el lugar que le corresponde. Digamos que huye de la realidad contemporánea y sigue inspirándose en los cuadros que visita frecuentemente en el Museo del Louvre.

 

·     5ª etapa: Angustia expresionista

Sería entonces el momento en el que debería aparecer una nueva manera de enfrentarse al mundo, sintiendo esa angustiosa necesidad de sentirse adaptado y reconocido en un lugar completamente olvidado, donde los dioses ya no tienen cabida. Es el origen del expresionismo alemán, y su máxima expresión la encontramos en “El grito” (1893), de Munch.

 

·       6ª etapa: Construyendo una nueva realidad

Tras el expresionismo, los artistas buscan crear su propia realidad individual, y empieza a repetirse el ciclo de las seis etapas. Son las llegadas de las vanguardias. El cubismo y el surrealismo alardean de arremeter contra todo lo anterior, a pesar de que obtienen lo mejor del arte africano y del Bosco. Lo que está claro es que quieren construir una nueva realidad, 

Creo que con Picasso fue la última vez que nos sentíamos ubicados en un lugar bien definido, pero seamos sensatos. Han pasado más de cien años desde entonces. Nos ha dado tiempo a desencantarnos, a huir de esa realidad, a angustiarnos con la idea de un nuevo tipo de arte y creo que ya va siendo hora de volver a la realidad. O mejor dicho, de crear una nueva realidad. 

 

Aquí lo principal, más que hacer una revisión histórica global, es comprender que a día de hoy, si atendemos a la historia del arte desde una perspectiva en la que el artista va a adaptarse a la sociedad, muchas cosas fallarán.

 

Cuando hagamos arte,  nuestra pintura puede no comulgar con la época en la que vivimos. Podemos no compartir los intereses de nuestros contemporáneos, podemos sentirnos más ubicados, más angustiados, más alegres o indiferentes que el entorno, y eso no va a hacer que nuestro trabajo sea mejor o peor. Estar adaptado a tu tiempo nunca fue garantía de nada. 

 

Se trata de hacer algo sincero y de reconocer qué sentimos en cada momento. Incluso la elección de no querer formar parte del mundo del arte actual es una decisión que puede ser fundamental para hacer arte auténtico, profundo y verdadero. Y es por eso que inventé el método Harte. 

Resumiendo, puede que la nueva vanguardia sea más retrógrada que nunca, pues el concepto de vanguardia es tan antiguo que pertenece a otro tiempo y si queremos obtener nuevos resultados, como decía Einstein, no podemos seguir haciendo lo mismo.

2.2.8 EL CARÁCTER

"Una voluntad fuerte dirigida con una conciencia tierna".
Aldous Huxley

 

Si compartimos la definición del escritor inglés, nos daremos cuenta de que el carácter influye en la capacidad para ser más creativos, ya que ambas características de la personalidad van estrechamente ligadas a "la voluntad" y "la ternura". 

 

Creo que, si acudimos al significado etimológico de la palabra, encontramos un matiz que puede darnos una definición más clara. Resulta que los griegos denominaban "Kharaktein" al acto de imprimir una marca con un hierro candente al ganado, siendo el significado original de carácter "el que hace marcas". 

 

Y esa idea del mito genial y temperamental, triste, fuera de quicio y atormentado, se nos queda anclada a nuestra memoria colectiva y nos resulta difícil desligarnos de ella. Más aún cuando la noción del genio creativo va tan ligada a la imagen de una persona guiando a un ganado sin rumbo: Alejandro Magno, Napoleón, Beethoven, Bob Dylan... Nadie se atrevería a decir que estos personajes históricos no tienen carácter. Una persona con carácter, deja marcas. De momento es una de las cosas que tenemos claras. Y esas marcas no tienen que ser marcas físicas, obviamente, sino espirituales, psicológicas.

 

Al contrario de la terminología que empleábamos al principio para hablar de enseñar (decíamos que enseñar tenía que ver con las marcas), en este caso la palabra carácter, al relacionarla con la conciencia psicológica y la ternura, no la concibo como algo negativo.

 

Una vez sucedió que había un hombre de avanzada edad al que se le murió su mujer. Al no poder asimilar una vida en soledad, comenzó una rutina que consistía en ponerse un cubo de metal en la cabeza y dar golpes en una pared con un palo mientras gritaba cosas que solo él parecía entender. Recuerdo que lo hacía como un acto rutinario, hasta que un día, sin explicación aparente, se dejaron de escuchar sus gritos y sus golpes. Nadie volvió a verlo por allí. Los vecinos, siendo incapaces ahora de asimilar esa nueva etapa de silencio, se preguntaban qué habría sido de él. Tardaron poco en descubrir que había muerto, y esa sensación que sintieron en el momento, dejó una huella profunda en los que presenciaron tal episodio.

 

Es una historia real que presencié yo mismo e ilustra cómo alguien puede dejar una marca imborrable en la memoria a base de constancia.

Podría compararse este personaje que perdió la razón con la aparición de la música punk a mediados de los años 70. Un hombre que gestiona sus emociones dando golpes a una pared con un cubo en la cabeza es equiparable al modo en que un músico punk como Johnny Rotten o Sid Vicious se suben al escenario frente a unas cuarenta personas para tocar tres acordes en bucle y marcar un hito en el la música Riock-Punk. 

 

¿Y qué diferencia hay entre los que pertenecen al grupo de Alejandro Magno y los que pertenecen a este último grupo? 

 

Diría que lo único que diferencia a todos ellos es la riqueza a la hora de gestionar las emociones. Una buena gestión permite una convivencia respetuosa y profunda. El carácter, que viene definido por las emociones y por la manera en la que respondemos a un suceso, depende también del ambiente que nos rodea y de las personas que nos acompañan. Un ambiente social que nos consienta expresar esas emociones, permitirá que nuestro carácter se desarrolle de una manera más llevadera y agradable. Para mí es realmente admirable sentir que una persona ha dejado su impronta de su carácter en lo que hace. Zidane, Michael Jordan, Guardiola… Manejan sus profesiones dejando una impronta de su carácter perfectamente reconocible. Es un concepto extrapolable a cualquier otra profesión. De hecho, creo que la mitad del valor de lo que entendemos por buena música se encuentra en el carácter. La otra mitad consiste en aplicar tus conocimientos musicales de manera creativa para expresar ese carácter. Lo mismo sucede con la pintura y con todo lo demás.

 

Si alguien consigue ese equilibrio, entonces ha logrado un gran éxito.

De poco sirve una música con mucho carácter incapaz de expresar sentimientos comprensibles, y usando la misma lógica, la música que no expresa el carácter del creador pero aplica muy bien el conocimiento que ha adquirido a lo largo de los años, va a acabar convirtiéndose en un producto algo insulso y carente de interés artístico. Por eso digo que el carácter y la creatividad deberían ir estrechamente ligados, y por eso digo también que la repercusión que tienen nuestras acciones dentro de la sociedad, determina la fuerza de nuestro carácter y el valor de nuestro discurso. 

 

El carácter, y ya acabo con este punto, es una cualidad humana que consiste en expresar reacciones frente a estímulos o sucesos, define nuestro modo de ser (que es lo que debemos expresar), precisa el grado de influencia en el entorno social y concreta nuestra capacidad para generar nuevas creaciones y reacciones.

 
INTERLUDIO 3: ¿CÓMO VAMOS A EVALUAR ESTE BLOQUE?

 

Ya hemos dado unas pinceladas sobre lo que significa crear conceptos. Aunque puede dar la sensación de que ha sido un bloque lleno de temas aleatorios, lo necesitábamos.

 

Todos nuestros trabajos van a hablar de nosotros y del mundo, y la temática que elijamos será la que va a definir nuestra trayectoria.

Para verlo con más claridad, yo te propondría que recordaras las ideas básicas de los conceptos que hemos tratado.

 

·     Establece una simbología elemental acorde a tu personalidad.

·     Procura que tu trabajo se enmarque dentro de las obras imaginativas.

·     Exprésate libremente.

·     Continúa con tu cuaderno de arte siempre que puedas.

·     Describe cómo crees que ha influido el lugar en el que naciste a la hora de abordar el proyecto.

·   Lleva a cabo una estrategia que te sirva para llegar a un amplio número de personas. Usa las redes sociales, el teléfono, los mails… Aún más importante, define bien tu mensaje valioso. No te conviertas en una pesadilla.

·     Aprovecha los estados de relajación y de lentitud para demostrar tus virtudes expresivas.

·     Replantéate la visión nueva sobre las etapas del pasado.

·     Tu trabajo debe expresar un temperamento que exprese de una manera original los conceptos que has interiorizados. Atrévete a conseguirlo.

Esta es mi propuesta. Puedes plantear también tú los temas de los que quieres hablar en tu obra.  Seguro que encuentras muchos más.