En hartes.art encontrarás todos las herramientas para sobresalir las asignaturas de bachillerato de Artes. 

La palabra HARTES es un acrónimo que responde a las siglas del método que aplico en mis clases, y este aprendizaje consta de seis fases:

  • H de Historia

  • A de Aprendizaje

  • R de Resuelve

  • T de Trasciende

  • E de Evalúa

  • S de Sintetiza

El método se me ocurrió tras darme cuenta de que los alumnos a los que daba clase entraban en la universidad sin haber aprendido lo esencial. Mi miedo era que salieran también de la universidad sabiendo muy poco.

 

Estaba claro que algo fallaba en el sistema educativo, así que hice un parón en el camino y me pregunté: "¿En qué consiste aprender? ¿Qué significa adquirir conocimiento? ¿Para qué sirve hoy el conocimiento? ¿De qué les va a servir a mis alumnos ser más cultos en una sociedad que premia la ignorancia?". Y aquí publico mi reflexión. 

Etimológicamente, la palabra "aprender" proviene del latín apprehendere, compuesto por el prefijo ad- (hacia), el prefijo prae- (antes) y el verbo hendere (atrapar, agarrar). Así que aprender viene a ser algo así como ir hacia atrás para atrapar algo.

 

Por eso aprender algo, entre otras muchas cosas, consiste en conocer su historia. Decía Cicerón: "¿Qué es la edad humana si por memoria de las cosas antiguas no se enlaza con las edades anteriores?" Para saber la historia de las cosas, lo que debemos hacer es acudir a los soportes que nos han permitido representar esa historia (jeroglíficos, papiros, piedras talladas, vitelas, libros...). A partir de ahí podemos identificar los diferentes episodios más relevantes de la humanidad. Y esos eventos son relevantes porque hay personas que están desempeñando determinadas funciones para que sucedan: Guerras, murallas, templos, redacción de constituciones, catedrales, museos... etc.

 

Si acedemos a esas fuentes históricas escritas, podemos aplicar lo que funcionó en otros contextos, y ver qué pasa si los aplicamos a los nuestros. Por tanto, es indudable que la Historia juega un rol determinante en la adquisición de conocimientos, pero el rpoblema es que la historia, por sí sola, no es más que un ejercicio memorístico inútil. 

 

Aplicar lo aprendido a los nuevos contextos para comprender su efecto es lo que hace que la historia tenga sentido. En la introducción de la propia asignatura Historia, nos dicen que estudiarla nos sirve para no repetir los errores del pasado, pero algo falla cuando los errores se repiten una y otra vez.

 

Por tanto, aunque la la memoria histórica es indiscutiblemente un pilar básico del aprendizaje, no es en absoluto suficiente para entender una materia. ¿Entonces qué más necesitamos para aprendizaje?

Aprender, ya está dicho, no significa "fijar algo en la memoria" tal y como dice el diccionario de la Rae. Para que el aprendizaje sea útil y nos beneficie, debemos crear nuevas teorías, nuevas construcciones arquitectónicas, nuevas pinturas, nuevas novelas, nuevos formatos literarios, nuevos materiales, nuevas clasificaciones, nuevas visiones del pasado, nuevos sistemas de enseñanza y metodologías adaptadas... Y todo, insisto, a partir de los conocimientos que hemos adquirido observando los eventos del pasado.

 

Digamos que cuando alguien ha conseguido crear algo a partir de lo que sabe, entonces es capaz de generar algo de valor. Y esta es, de manera muy resumida, mi idea particular sobre lo que significa el aprendizaje: El aprendizaje consiste en aplicar lo que conocemos a los nuevos contextos resolviendo así problemas que trasciendan la realidad que ya conocemos.

 

Ya he hablado de la Historia, y de lo que entiendo por Aprendizaje. (HA-) me queda RTES. 

La creatividad es difícil de medir, pero yo la entiendo como la capacidad de identificar problemas y de solucionarlos. La creatividad nos permite encontrar nuevas formas de resolver conflictos, y su desarrollo nos permite que esos avances históricos de los que hablábamos antes de den. 

 

Cuando un alumno de bachillerato crea un dibujo, por ejemplo, una pintura, un cortometraje, un vestido, una revista, un videojuego, un problema de física, un planteamiento matemático, un dilema filosófico... Está creando a partir de los datos que tiene a su disposición y está haciendo algo más que lo que se le exige. Está entrando en una dinámica de identificar problemas, o de crearlos, y además de proponer soluciones. 

 

Señalar los problemas que nos impiden avanzar, identificados con criterio, es la función principal de la educación, y buscar soluciones para que dejen de existir es lo que permite a la sociedad evolucionar.

 

Puede parecer una idea muy básica, pero es mi posición como guía y como educador. Mi objetivo es que el alumnado esté lo suficientemente despierto como para identificar un problema de nuestro entorno y lo suficientemente predispuesto como para resolverlo. A partir de ahí podemos crear mensajes poderosos que de otra manera no existirían.

Tener una imagen corporativa defectuosa es un problema que puede derivar en una disminución de ingresos, por ejemplo. Identificar qué aspectos de la imagen de marca son los que no funcionan y resolverlos, es la actitud con la que quiero que salgan mis alumnos de mis clases.

 

Exponer trabajos en una galería de arte, pintar un mural en una pared, aprender a hacer facturas para conocer el entramado legal y burocrático... En definitiva, ir más allá de los límites impuestos por un ministerio es lo que nos hará vivir en una sociedad mejor.

 

En eso consiste trascender (ya voy por la T de HARTES). Transciendes cuando vas más allá de los límites. Y la transcendencia es también una parte esencial de la metodología que aplico en todas las clases. 

 

La E y la S restantes nos van a permitir evaluar y sintetizar lo que hayamos obtenido siguiendo el método.

Evaluar significa valorar los conocimientos (memorizar, entender, conocer), las actitudes (creatividad, constancia, compromiso, puntualidad) y el rendimiento (desarrollo de las capacidades, adecuación al tiempo exigido, superación de los objetivos, índice de mejora). Sin esa evaluación, nuestros alumnos estarán más perdidos todavía.

Como podéis comprobar navegando a través de la web, cada bloque didáctico tiene una evaluación que responde a una rúbrica previa que aclara qué contenidos pretenden conseguirse. Evaluar no solo ayuda a guiar mejor a los alumnos, sino también a ver con claridad qué estamos exigiendo y con qué fin. 

Y ya por último, añado la síntesis, tan necesaria como todas las demás etapas. Decía Alan Moore en una de sus ponencias, que en los próximos 18 meses siguientes a su intervención, probablemente hayamos inventado tantas cosas como lo hemos hecho en toda la historia de la humanidad.

 

Decía también que en el 2017 habríamos duplicado la cantidad de conocimiento que habíamos alcanzado en toda la historia (puedes ver las declaraciones en este vídeo).

 

Esta situación desbordante hace que las personas nos sintamos más fragmentadas en términos de personalidad, y en nuestras vidas en general. Luego continúa: "Necesitamos arte. Necesitamos esas voces que puedan dar sentido a esta caótica tormenta de información en la que estamos inmersos".

 

Honestidad, responsabilidad y síntesis. Eso es lo que necesita esta sociedad más que nunca. 

La síntesis permitirá que la información sea más accesible a los jóvenes. Y es así como se me ha ocurrido describir cada una de las fases de esta metodología. 

Por ir acabando, digamos que la idea de HARTES es abordar cada unidad del temario como una oportunidad para crear algo valioso en nuestra sociedad. Tiene la ventaja de que puede servirnos de ayuda para que seas más cultos, más críticos, y sobre todo más creativos. Pero lo más importante de todo es que nos convirtamos en los creadores de la realidad que queremos ver. 

Esta página se ha creado para servir como herramienta para conseguirlo. Y he pensado mucho para que el diseño sea coherente con esta idea. Veréis que he procurado en la medida de lo posible estructurar cada bloque didáctico siguiendo un patrón adecuado muy reconocible. Lo repito de nuevo: 

  • H de Historia

  • A de Aprendizaje

  • R de Resuelve

  • T de Trasciende

  • E de Evalúa

  • S de Sintetiza

Supongamos que estamos en la asignatura de Técnicas de Expresión Gráfico-plásticas (menudo nombrecito), y queremos enseñar a alguien a dibujar con un lápiz. Lo normal, siguiendo un modelo de enseñanza básico, sería explicar un poco en qué consisten las líneas de contorno, aprenderíamos a hacer un buen encaje, y a partir de esa explicación pasaríamos a sacar las sombras para dar volúmenes. Luego nos centraríamos en los detalles para que pareciese más real y al final conseguiríamos hacer una imagen más o menos realista. Si fuese una clase que no siguiese este método, ahí se acabaría la lección.

 

Para mí, la validez de ese aprendizaje tan básico es prácticamente nulo. La motivación del alumno de bachillerato, por cuestiones biológicas, generalmente es muy bajo. Pero además de la condición biológica hay otro, porque el problema que se le pide resolver a la hora de hacer un dibujo es el de representar la realidad tridimensional en un soporte bidimensional. ¡Eso ya lo hace su móvil lo hace ya instantáneamente! ¿Qué motivación va a encontrar ahí? Es normal que se aburran haciendo bodegones. 

Frente a esta situación que he puesto como ejemplo, lo que planteo a la hora de enseñar a dibujar, es una clase dividida en varias sesiones:

H DE HISTORIA

En la primera parte de la primera hora, hablaríamos del material que tienen en la mano. Es un lápiz que tiene mucha historia, tiene valor, tiene un enorme protagonismo. Imaginaos que antes de empezar las clase os dijeran:

"Los prehistóricos deslizaban grafito en las cuevas para invocar mediante rituales a los animales que quisieran cazar. Veían en su mente lo que sucedería después en la realidad, y la representación de esa imagen en la pared era la demostración de su fe. En muchos idiomas, la palabra que se utiliza para designar al lápiz es el de ‘pluma de plomo’ (porque se pensaban que el grafito era plomo), pero más adelante de le dio el nombre de lápiz, que es una palabra derivada del latín lapis -> ‘piedra’, porque efectivamente, la barrita de grafito que contiene la madera es una piedra. Los usos del grafito fueron muchos, se utilizó para marcar al ganado y durante el Renacimiento, se usó como revestimiento de los moldes de las balas de cañón y a finales del s. XVIII, con la llegada de las guerras napoleónicas, un oficial del ejército francés desarrolló una mezcla de arcilla y polvo de grafito que se cocía en un horno y el trazo daba resultados mucho más atractivos. Gracias a este oficial, el empresario Joseph Dixon Crucible vio su potencial y montó una compañía que acabó convirtiéndose en la mayor empresa de grafito del mundo. A finales del siglo XIX, se estima que se utilizaban más de 240.000 lápices cada día en los Estados Unidos."

En resumen, no hablaríamos de cómo usar un lápiz, sino que hablaríamos de los antecedentes, de sus orígenes, de su desarrollo, su consolidación y su expansión

De esta manera, los estudiantes ya no verían al lápiz con los mismos ojos. Sabrían que tienen en sus manos algo muy especial, algo que ha vivido millones de historias, que ha viajado a lo largo y ancho del planeta aportando soluciones. De alguna manera, los alumnos comenzarían reconociendo su valor. 

A DE APRENDIZAJE

Durante la segunda parte de esa hora, podríamos "enseñar" a usar un lápiz. Pongo el verbo entre comillas porque dudo de que alguien pueda enseñar a nadie a dibujar, sería entrar en un debate pedagógico, pero para ser más práctico mejor evito entrar en él. Lo que digo es que mediante explicaciones e indicaciones, puedo demostrar cómo funciona un lápiz

 

Más que ponernos a dibujar sin más, es importante aprender a entender su composición. Es decir, un lápiz está hecho de una mina de grafito mezclada con arcilla (ya sabemos por qué), esa mina introdujimos en un trozo de madera recubierta generalmente de cera pigmentada y barnizada, y gracias a eso tiene ese aspecto sólido. 

Después de hablar de las características básicas de cada lápiz, podemos hablar de la dureza, diremos que los lápices duros tienen más grafito que arcilla, dejando trazos más suaves y finos, mientras que con los lápices blandos, los que tienen más arcilla, se obtiene mayor grosor y contraste.

 

También podemos hablar de la adecuación de ese material dentro del proceso creativo y decir que en la primera parte del dibujo (croquis, esbozo, boceto...) conviene utilizar una graduación dura, y que es conveniente dejar los blandos para el resultado final. 

Y luego, explicar los procedimientos más habituales que se siguen a la hora de trabajar con lápiz (rayado, difuminado, tramado...). 

En resumen. Puedes aprender a usar una técnica conociendo la composición del material, las características básicas, la adecuación dentro del proceso creativo y los procedimientos que se han usado a lo largo de la historia. Pero insisto, dudo de que un profesor pueda enseñar a un alumno a dibujar, porque sé que solo dibujando aprenderán a dibujar. 

R de RESUELVE

Esta tercera fase de la clase (hemos elegido la del lápiz al azar), resolveríamos algún problema.

 

Podríamos empezar en la primera mitad de la segunda hora, por ejemplo. En principio, el alumno ha llegado aquí sabiendo la historia del lápiz, aprendiendo lo esencial del lápiz, y habiendo recibido algunos consejos sobre cómo dibujar mejor, podría pensar que ya sabe algo y quizá crea que su conocimiento va a ser útil para la sociedad. Pero todavía no. Ese conocimiento, sinceramente, no le sirve para mucho. 

El apartado resuelve consiste en identificar un problema actual relacionado con esta técnica y tratar de solucionarlo. Solo así será útil su conocimiento. Es la parte más difícil de la educación, porque el grupo tiene que poner a prueba su agudeza mental, su creatividad, su capacidad de observación. Y por lo general, nadie les pidió antes que fueran creativos y observadores, así que empiezan el curso desconcertados.

Por poner un ejemplo, imaginemos que un niño se da cuenta de que uno de los problemas del lápiz es que al deslizarlo por el papel, la capa es tan fina que no consigue obtener toda esa fuerza sólida que transmite el óleo negro. Quizá se haya dado cuenta de ello y su propuesta en este apartado sea hacer un dibujo a lápiz en el que sea capaz de obtener el relieve de las pinceladas de un cuadro de van Gogh. Tan solo identificando los tonos grises de la pincelada podrá obtener volumen, ese volumen que creía imposible transmitir. 

O imaginemos que el problema del lápiz es que al usarlo demasiado se ensucia mucho el papel. Puede que el alumno decida inventar unos guantes especiales que eviten que las huellas dactilares impregnen la superficie de gris, o al contrario, hacer un dibujo solo con huellas dactilares. 

O quizá el problema sea que el grafito brilla mucho sobre la superficie, y entonces el alumno decide hacer un dibujo que solo puede verse a contraluz, aplicando diferentes capas adheridas al soporte con un fijador de pigmento... etc.

Aquí las posibilidades son infinitas, y le damos la posibilidad al lápiz de redescubrirse a sí mismo y no solo eso, sino que además buscamos soluciones a lo que en un principio considerábamos un problema. 

Es la parte que más cuesta, porque como digo, nunca nadie ha exigido a ningún alumno a utilizar su creatividad, entonces se asustan y se bloquean, pero luego, cuando entienden la dinámica, se desbloquean y todo fluye de manera más natural. 

T DE TRASCIENDE

Con una hora de trabajo para plantear la creatividad, basta. La otra otra puede servirnos para ir más allá.

 

Qué representa el dibujo. Qué mensaje transmite. Qué quiere decirnos. Cuáles serían las consecuencias de su mensaje... La parte trascendental aparece inmediatamente, cuando los autores salen a explicar su trabajo. Profundizamos ya no solo en el aspecto formal, sino en el conceptual, en la emoción, la expresividad, el dinamismo, el mensaje. En lo olvidado. 

Hay que hacer conscientes a los jóvenes de que están trayendo algo al mundo, que están creando su propio camino, y que cada ejercicio es un pasito en una dirección concreta. Ser conscientes de los pasos que estamos dando, nos hace sentirnos mucho más seguros y vislumbrar el futuro con mucha más clarividencia y equilibrio. 

E DE EVALÚA

Aunque lo inconmensurable de la trascendencia no puede evaluarse, puede que la parte más importante de la educación sea la capacidad de evaluarse. Y evaluar no es poner un número. Evaluar significa valorar los conocimientos (memorizar, entender), las actitudes (creatividad, constancia, compromiso, puntualidad en la entrega) y el rendimiento (desarrollo de las capacidades, adecuación al tiempo exigido), de los que han hecho el trabajo. Sin eso, nuestros alumnos estarán más perdidos todavía.

 

Sin evaluar, no se puede saber si lo estamos haciendo bien o no, ni nosotros, ni ellos. 

S DE SINTETIZA

Y por último, la síntesis. Lo ideal es expresar con el mínimo de palabras lo que hemos aprendido.

 

La educación es una cuestión de tiempo, y excederse en la información y en los conceptos es contraproducente. 

En esto consiste, a grosso modo, el método HARTES. Si eres profesor, siéntete libre de aplicarlo en tus clases. Si eres un alumno y en tu clase no dais las clases así, prueba a ver si te motiva este otro modo. No nos olvidemos de que hay muchas cosas que quedan todavía por mejorar, y conseguir que mejoren es una cuestión de actitud. 

Mucho ánimo.